Deja que mis manos
sean las únicas que sepan de ti.
Deja que mis ojos
sean los únicos que te miren.
Deja que mi cuerpo
sea el único que te roce.
Déjame solo a mí
para que haga vibrar a tu cuerpo,
ese que por momentos
es tan mío y otros ajeno.
Un hilo divino
nos une en la eternidad.
Unidos por el destino
están nuestros corazones.
Deja ya de hablar,
deja ya de lamentarte,
Mujer tu eres mía,
aunque no lo quieras ver.
Núria De La Torre 2011-09-01




