Mataron a la niña
y se forjó la mujer.
Destruyeron sus sueños,
sus juegos y su pequeño corazón.
La niña yace muerta
en un rincón del alma,
oscura y fría,
solitaria y vacía.
Mataron a la niña
y se forjó la mujer.
La mujer se mira en el espejo
y solo ve vacío.
Ya no quedan sueños,
la esperanza murió.
El amor llamó a su puerta
por primera y última vez.
Mataron a la niña
y se forjó la mujer.
El amor huyó pronto,
la mujer no supo actuar.
Su corazón roto,
el alma herida,
cortes limpios
que le segaban la vida,
marcaron su pasado, su presente
y quien sabe si su futuro también.
Mataron a la niña
y se forjó la mujer.
Rota en pedazos
sigue su lucha sin desfallecer.
Núria De La Torre 2011-07-26
